Una buena del 27 F

Miercoles, Junio 16, 2010

¿Puede algo tan terrible y doloroso como el terremoto del pasado 27 de febrero tener algo bueno?, pese que todos hablan de la oportunidad para repensar las ciudades y levantar un nuevo y mejor Chile, la verdad creo que todos hubiésemos preferido lo mismo y que fuese con nuestras casas en pie y con 500 compatriotas más.

El proceso de sanación y reconstrucción en el que estamos todos abocados desde esa noche requiere ver el lado positivo de las cosas a fin de cuentas ser optimistas. Lo primero es que si estas leyendo esta nota es porque obviamente la contamos, en tu caso no tenías mucho más que hacer y yo no quise salir a celebrar el triunfo de Chile sobre Honduras, que muy histórico será pero mi alergia a las multitudes me condena y conste que no es pueblo fobia es más desmán fobia, la verdad mucho más no hay, la vida sigue igual que antes con menos compatriotas y más espacios, que quizá cuando veamos nuevamente con un destino y función definida. De verdad que no había encontrado nada, y tal vez porque faltaba mirarme al ombligo para encontrarlo y lo hice y pasa que durante 20 o más días posteriores al 27 F, no hubo incendios forestales en la zona azotada, que por lo demás es la que presenta mayor incidencia de estos durante la época estival, es más en la VII y VIII regiones las dos más azotadas por el “temblor”, está el corazón forestal chileno.

Espero que dicha información proporcionada por Jaime Salas durante la XXVII Asamblea Anual de Socios del CIFAG, termine por enterrar cualquier vestigio de creencia popular sobre el origen natural de los incendios forestales en Chile y que se tomen las medidas del caso, todos sabemos los nefastos efectos de los incendios forestales, tanto, para la economía, el medio ambiente y por ende en la calidad de vida de las personas, entonces lo que hoy hace falta es mayor celeridad, y contar a la brevedad con una nueva, moderna y más severa ley de incendios forestales, con cero casualidad, mucha causalidad y asumiéndolo netamente como un problema de origen antrópico y por ende con matices, delictuales, , conductuales, educacionales y de salud mental y por ende debe ser abordado casi como si se tratase de un problema de salud pública, con campañas permanentes en la prensa escrita , radio y tv, incorporándolo desde ya en los planes eduacionales de nuestros sobrinos, no tengo hijos, y cuyo costo les aseguro es infinitamente inferior al de volver a establecer las miles de hectáreas que año a año se queman por culpa de la natural irresponsabilidad humana.