Hacia donde vamos los forestales Parte IV

Jueves, Julio 22, 2010

Poco menos de 5 años atrás escribí hacia donde vamos los forestales, parte 3 en el contexto de la tardanza excesiva en tramitación de la ley de bosques nativos, la que suponía debía ser un avance y casi por si sola marcar el rumbo a seguir para el sector forestal maderero (SFM), claro a falta de liderazgos, voluntad y decisión política para guiarlo, no quedaba que pensar o esperar que un conjunto de vegetales pensara más que cientos de expertos y políticos.

Y no es que me considere un gurú o un iluminado, pero en ese entonces mi pesimista diagnóstico a  la pregunta ¿hacia donde vamos los forestales?, era a ningún lado, y como 5 años después las cosas están iguales parece que mal no anduve y sin preguntarle al cefalópodo que estuvo de moda hace poco. Para darle una repasada más al SFM chileno es cosa de ver que aún existe una alta concentración de propiedad de la industria y la tenencia de la tierra, una indeseable consecuencia de una gran ley como es el decreto 701; se sub emplean los bosques nativos, más allá que hace un tiempo se haya aprobado la ley que regula su uso manejo y conservación; la CONAF continua con su doble estatus público privado; no hay subsecretaría forestal; la ERNC en base a celulosa o en base a biomasa boscosa, no tienen para cuando; la profesión de los bosques cada año atrae a menos jóvenes o por decir lo meno está estancada, tal vez nunca debió crecer tanto, es más hay menos carreras que hace 5 años, porque lamentablemente ya no somos rentables para las Universidades, una pena que se tenga que hablar de rentabilidad en una universidad, pero así es; No se construye en madera y un largo etc. 

Sin embargo en el último tiempo apareció un dato no menor, eso si tan aspiracional como parecido a la mentira esa de Chile País Forestal y Maderero que cambiaron hace poco por Chile Potencia Alimentaria y Forestal, pero medible en cifras y es que según el el Instituto Forestal “lograr un desarrollo social y ambiental más seguro y equilibrado; en lo económico, aumentar la productividad del bosque, aumentar la disponibilidad del recurso al plantar los terrenos improductivos sin cobertura arbórea y poner en producción los bosques nativos con potencial productivo. De estas realizaciones, se genera valor agregado, empresas y empleo en cifras significativas cuyo flujo anual superaría los US$ 20 mil millones llegando a sostener a unos 4,5 millones de personas que vivirían del sector forestal, incluyendo los directamente empleados  y sus familias. “ lo que sin duda marca una gran diferencia con lo que en la actualidad existe, que es un manojo de buenas intenciones y nulas acciones por parte de los poderes del estado involucrados directamente en el potenciamiento de áreas del desarrollo del país sensibles para todos quienes en este caso en Chile habitamos y si el SFM no es uno de esos sectores díganme cuales.
 
Es decir podemos ponernos como meta llegar a los 20 mil millones de dólares, ese sería el hacia donde vamos, aunque nos tardemos más de los plazos que en algún momento se puedan establecer, total ya estamos acostumbrados a eso, sino basta con recordar que nos dijeron que para el bicentenario, este año, íbamos a ser un país desarrollado, ¿o no Don Pato, Don Lalo, Don Ricardo, Doña Michelle?, por suerte para muchos este país tiene dos bicentenarios, otro al 2018 que bien podría ser la meta objetiva, revisable y ajustable del mismo modo como se revisa y ajusta un plan de manejo forestal de los normalitos, esos de pino y eucaliptus, con los cuales se puede “jugar” con los esquemas de manejo a pero los simuladores no los pasan aunque haya dineros público metidos en su desarrollo, bueno con excel  no más y como ven ya tenemos una escusa más para retardar la meta. Más allá de la ironía, bueno sería ponerse ese una meta un techo a alcanzar la cifra esa, que valdría más si en su generación participan pequeños y medianos empresarios forestales y madereros no sólo las dos o tres empresas que tienen un monopsonio de la industria que de ser así implica que poco hemos aprendido a traspasar lo que sabemos y habla de una insana ambición por querer ser el más grande aunque ello implique mantener distorsiones sociales y ambientales que son las que se generan cuando por ejemplo un a dueño de bosque nativo, no le queda más que hacer carbón para subsistir, cosa que puede ser hasta atractivo para el turista, que le gusta disfrutar del concepto de rústico que disfraza a la pobreza.
 
Pero ese dinero, no es nada sino nos acercamos siquiera un poco a estándares ambientales sostenibles y no solo a nivel de la producción, sino del diario vivir. Apuntar a llegar crecer sostenidamente en cuanto a las áreas verdes urbanas por ejemplo a razón de medio metro cuadrado al año por habitante, hay que llegar a nueve, parto de la base que la media actual debe rondar los dos o tres metros cuadrados/habitante, así no es descabellada la idea de 1 árbol por chileno al 2018 puesta por Seba, es compleja, difícil y hasta utópica dicen algunos de la vieja guardia forestal, muchos de los cuales ya gozaron del boom y que hoy sólo lo estrujan sin dejar siquiera soñar a otros lo que de seguro alguna ves ellos soñaron.
 
Todo a de ser con metas tangibles, públicas y escrutables y que quienes tengan la función de llevarlas a cabo sepan que serán cada cierto tiempo escrutados y medidos por sus resultados cosa que no se asusten cuando se les diga vamos a ver si lo que hiciste, lo hiciste bien, que he visto algunos que se ponen como gatos de espalda, o bien que por ser sometidos a revisión de lo hecho sienten que se los tilda poco menos que de ladrones, si per se existe ese temor, el servicio público no es lo tuyo, claro y menos la empresa, el tema ¿y entonces donde?, eso no es asunto de este blog. Además tenemos la suerte que el resultado es visible por todos al poco tiempo, unos cuantos años por ejemplo si se trata de arbolado urbano o áreas verdes en general, y no es más ni menos que mejor calidad de vida.
 
Luego la respuesta a la pregunta ¿hacia donde vamos los forestales?, es no sé, pero la meta de los 20 mil millones de dólares, con equidad y desarrollo ambiental me parece un buen lugar para reunirnos.